miércoles, 2 de junio de 2021

El día que caí profundo

 Después de una ruptura todo puede pasar. 

Desde que te valga madre y seguir la vida, tristear un poquito y ya, sentirte de lo peor y lo que me pasó, sentirme triste todo el día, no hallarle sentido a nada, amanecer y no poder ver el sol. 

Así estaba yo hace dos años.  

Yo pensé que solo yo lo sentía y lo notaba, pero un día baje a comer con mi equipo y alguien me dijo:  Nydia te he visto muy cansada, con tu cara muy triste, despistada.  

Claro muchos de los que estaban ahí no sabían que me estaba pasando.  Y ahí frente a todos, lo único que dije fue:  Si han sido días duros... Muy digna me levanté y me fui a llorar a mi oficina.  

Ahí, cuando alguien lo notó fue cuando dije:  NECESITO AYUDA, ya lo están notando; pero también yo no me sentía yo. 

Contacté a una psicóloga que me habían recomendado y empecé mi proceso de encontrarme a mi misma.  Me había perdido desde mucho tiempo atrás y en este punto álgido tenía que encontrarme. 

Quería salir de ese túnel negro y volver a ser yo o una yo renovada... 

Después de 5 meses de estar visitando a mi psicóloga pude verme con otros ojos, encontrar mis debilidades y empezar a trabajar en fortalecer mucho más a esa Nydia que había perdido. 

Ya el sol empezaba a salir y lo nublado se disipaba. 

Llegue a un punto muy feo, pero llegué a un lugar lleno de colores y esperanza. 

jueves, 3 de septiembre de 2020

MI abuelita y el Alzheimer





Cuando era chiquita mi abuelita trataba de jugar conmigo.  Recuerdo que se sentaba conmigo y mis muñecas y me preguntaba sus nombres, me preguntaba que hacía cada una de ellas y de repente, empezaba a preguntarme por mi abuelita paterna, que había muerto ocho años antes.  

Yo le contaba lo que me habían dicho de ella.  Cuando ella murió yo era una bebé, nunca la conocí.  Mi abuelita me preguntaba por qué no llegaba a vernos, y una y otra vez le decía que ella había muerto.  Creo que muchas veces agarré mis muñecas y me fui, porque me aburría oirla preguntar una y otra vez lo mismo.  Mi mamá me dijo que tenía que tener paciencia con ella, eso iba a pasar muy frecuentemente.  

No sabíamos que le pasaba ni por qué era la razón que estaba perdiendo su mente.  Años después supimos el nombre de la enfermedad:  Alzheimer

Mi niñez fue marcada por cuidar a mi abuelita, que no se saliera, cuando mis papás salían había que darles de comer, había que estar pendiente que no se cayera y así, pero también noté que ella iba cambiando su carácter.  Cada vez se volvía más agresiva y menos paciente con las cosas.  

Ya no era la abuelita medio cariñosa de años atrás.  Seguía olvidando las cosas y más frecuentemente había que repetirle las cosas.  Mi mamá le hizo rutinas que debía memorizar.  Ella ya no era capaz de hacer cosas afuera de la casa. 

En la adolescencia creo que me metí en mi cuevita de rebeldía y ermitaña.  Creo que en ese tiempo me desconecté mucho de la vida de mi abuelita y mi mamá.  A veces me parecía demasiado trabajo para estar ahí pendiente de ella.  Me refugié mucho en "ahora ya puedo hacer mis cosas".  Vi mucho más deterioro en ella y que en mi ella veía a mi mamá joven.  Muchas veces me preguntaba sobre los nenes (mis hermanos mayores).  

Creo que lo que más de dio una bofetada en mi ego, fue cuando mi abuelito murió y ella lloró con mucho dolor y me contó como se conocieron y como fue su noviazgo, algo que nunca había contado.  De ahí en adelante vi un cambio bastante grande en ella, como que su mente había regresado al momento en que ella era adulta y era independientes, de ahí en adelante su regreso a la juventud iba más acelerado. 

Poco a poco nos fue olvidando a todos y poco a poco iba regresando su vida a su querido San Juan Ostuncalco.  En sus últimos tiempos ella solo recordaba a su mamá, su papá y su hermano (que había muerto cuando era joven).  Casi no nos recordaba y a veces en sus pequeños momentos de lucidez nos hablaba por nuestros nombres, pero no era siempre.  

Por su enfermedad, su cuerpo también empezó a olvidar su funcionalidad órgano por órgano, hasta que su corazón dejó de bombear.  Esa tarde, antes de morir, en el hospital solo agradecimos su vida y por lo que nos había enseñado,  solo le dije en el oído:  Ya descansa abuelita.  A media noche nos llegaron a avisar que había muerto.  

Ahora la batalla la lleva mi tío, quien poco a poco va olvidando las cosas.  Un día de estos hablé con el por teléfono y solo me dijo: Hola... (una gran pausa, supuse que ya se le había olvidado mi nombre) ¿cómo estas? Hablamos un poquito y se lo pasé a mi mamá.  Cuando nos depedimos, me dijo:  Adiós... que bueno oirte. 

Es una enfermedad muy dura, pero como diría una amiga: El amor lo cura todo.   


sábado, 25 de julio de 2020

Siempre me ha lastimado

Hace unos días oí una plática que decía:

He conocido a la verdadera persona que ha lastimado mi cuerpo y mi vida hasta el extremo...

esa soy yo misma...

Cuando oí eso, una luz en mi mente se encendió y pensé que tenía mucha verdad en esa afirmación.

Muchas veces nosotras somos las mayores críticas de lo que hacemos, somos las que más feas, gordas o tontas nos vemos.

Somos las que llevamos a nuestros cuerpos a extremos que no deberíamos. Somos las primeras en menospreciarnos a nosotras mismas.

No amar nuestros cuerpos, nuestras vidas, nuestra forma de pensar, es lo peor que nos puede pasar. Y creo que la mayoría de mujeres hemos pasado por eso y nos lastimamos a nosotras mismas con solo el pensamiento.

De un tiempo a acá he estado haciendo las paces conmigo misma, tanto física como mentalmente.

Aún en mis relaciones interpersonales, no era el otro el que me lastimaba, sino era yo misma en mi mente la que me lastimaba o violentaba, y pensaba que era el otro u otra que con una mirada, palabra o acción me lastimaban.

Ahora está muy de moda este tema, pero creo que esto deberíamos de trabajarlo siempre, y es algo que nuestras mamás no hablaban, y pasarlo a las generaciones que vienen y tratar de no hacer lo que otros hacían con nosotras para que nosotras mismas lastimáramos nuestros cuerpos y mentes.

Es un trabajo enorme, pero creo que solo con el hecho de parar y pensar en qué estamos cultivando en nuestra mente y en la mente de otras, ayuda mucho, como también notar en que forma vemos que otras violentan sus vidas a ellas mismas.

No necesitamos de alguien más para saber que es la violencia en nuestros cuerpos, con solo observar nuestro comportamiento con nosotras mismas, podemos encontrar a la primera en lastimar nuestras vidas.

Claro, no estoy quitándole la culpa a los violadores de toda clase, que esas hay muchas y tienen diversas formas de actuar, pero creo que también debemos entender que desde nosotras mismas puede que estemos alimentando a una violentadora...

Detengámonos a ver cuál es nuestra relación con nosotras mismas y hagamos las pases, AMÉMONOS y cambiemos la imagen que tenemos de nosotras mismas.

Día 7 amor propio | Arte Anime Amino Amino

domingo, 12 de julio de 2020

Estar bien, no se siente tan bien...

En estos días la pregunta de cajón es:  Estas bien, ¿tienes alguna necesidad? 

Mi respuesta siempre ha sido: si estoy bien y hemos tenido lo necesario. 

Al principio había dado gracias por ese bienestar en medio de la pandemia... 

Ahora me pesa ese bienestar porque muchos, ya sea por enfermedad o por carencia, no están bien... 

A estas alturas de la pandemia, estar bien significa andar en yate durante este tiempo de escases... 

Pesa mucho, pero también pesa no ayudar a todos los que quieres ayudar. 

Ahora es cuando los corazones bondadosos y caritativos salen a la luz, 

O cuando el corazón egoista y avaro está presente ante todo beneficio. 

Cuando estar bien, ya no se siente tan bien... 

Esperamos apoyar a otros y no por sentirnos mejor ante nuestra estabilidad, 

Sino porque nuestro corazón desea ayudar a los demás, sin recibir nada a cambio... 

sábado, 30 de mayo de 2020

Lo que perdemos en zoom

En estos días estaba teniendo una conversación con una de las personas con que trabajo, que vive en otra ciudad... Y es que parte de mi trabajo es acompañar a varias personas de diferentes localidades de mi país y normalmente viajo dos o tres veces a  diferentes ciudades.. gran parte de mi trabajo es viajar y acompañar...

Ahora con esta nueva normalidad he tenido que incrementar mis reuniones en Zoom con esas personas... Y pues es el turno de esta persona. 

Muy bonita nuestra plática.  Conversamos de todo un poco y en dos horas y medio habíamos terminado todos los temas que necesitábamos tratar.

Un leave the sesion y listo, terminó mi visita a esa área de mi país.

Me quedé con algo inconcluso, no sentía que la plática había llenado todas mis expectativas.  No se, algo faltaba...

Y si algo faltaba...

Antes para llegar a esa región tenía que viajar en su mejor tiempo 3 horas, en los peores momentos 6 horas...

Me quedaba en esa ciudad unos tres días y compartía con diferentes personas y familias...

Y bueno ¿qué se perdió en el zoom? Pues eso, esas dos horas y media en zoom, las hacia como en 24 horas durante mi estancia en cualquier lugar al que viajaba, conocía el contexto de la persona y entendía el por qué de lo que a veces me contaba por teléfono...

Ahora no puedo viajar, no puedo comer con los que están al otro lado de la pantalla, no me puedo tomar un café, no puedo ir a caminar con ellos o solo contemplar algún hermoso paisaje...

Ahora falta eso,  eso que con el acompañamiento uno a uno podías conocer mejor a la persona.  Faltan las comidas con diferentes familias, el ir a media noche a algún lugar de esas ciudades, porque no es tan peligroso como en la capital...

Y si, en casi todas las reuniones uno a uno, me he quedado con ese vacio que no lo llena la inmediatez de la tecnología...

Y pues eso es lo que hemos perdido en zoom, la cercanía, la confianza, el secreto, la complicidad, el relajo, lo corporal que el latino tanto añora...

Ojalá en algún momento cercano podamos volver a comer en la misma mesa, viajar en el mismo bus, tomar un cafecito rico con el olor a tierra mojada y el sonido a lluvia, caminar por los diferentes caminos de nuestro país, contemplar el paisaje que podemos apreciar, estar juntos uno a la par del otro sin tener una pantalla de por medio...

martes, 26 de mayo de 2020

Las Pastillas...

Y de repente me doy cuenta que tengo horarios para tomar pastillas.
Me doy cuenta que estoy aquí tomando 4 clases de pastillas.
Que todo lo que pensé que podía pasar de viejita,
Lo estoy viviendo ahora a los 37.

Y un día me di cuenta que estoy fregada sin estas pastillas.
Que sin una de ellas puede colapsar mi cuerpo,
que sin una de las otras puedo quedarme coja
que sin una de las demás me pueden ver contagiada de Covid-19.

Y así voy, en medio de dolores, pensamientos, pastillas y demás
Viviendo esta vida adulta que está acompañada de pastillas,
pastillas para vivir mejor, o mejor dicho para reparar descuidos.
Viviendo la vida adulta con un chunchito lleno de pastillas.

Y seguiremos caminando con estas u otras pastillas
Que ahora nos dan pastillas para todo...
Para alargar la vida, para sanar la mala alimentación,
Para darte el placer que pudiste tener en la juventud,
Para sentirte joven al empezar la tercera edad...

Y pienso en lo que dijo Sabina: si quieres vivir 100 años...
Y de repente me veo en la farmacia diciendo:  Tienen pastillas para no soñar...

lunes, 11 de mayo de 2020

La Reina y yo...

En estos días de cuarentena he estado viendo The Crown con mis papás...

Mi mamá una gran fan de la Reina Isabel y mi papá un gran conocedor de la historia mundial, se sabe todos los nombres y eventos que había pasado.

Bueno, pero algo que quería contar y escribir es acerca del proceso de la Reina en sus primeros años.

Sus pasos en falso y decisiones alebrestadas que tomaba en esos primeros momentos de la vida como Reina.  El quedar bien como reina, pero también con su esposo, madre y hermana.

Cada vez que veo que la reina toma una decisión sola, me veo a mi tomando una decisión sin comentarle a nadie; pero que pasa después de tomar la decisión... PUM... vienen otros y dicen:  No tomaste una buena decisión, sería mejor que..., hay que dejar de hacer esto y hacer esto otro, la tradición dice que...

No saben que tan identificada me siento con la Reina y esos momentos en que prometió algo a su esposo, hermana, tío y llega, ya sea el primer ministro, su secretario o su madre, ha decirle que no o que hay que cambiar de dirección.

No saben cuántas veces he tenido esas mismas charlas con gente grande, gente con la que trabajo, gente externa, yo misma...

Se que la práctica hace al maestro, pero no saben lo bochornoso que es que te digan:  tomaste una mala decisión, ese no era el camino... y lo peor es dar la cara tu solita, porque los que te dijeron que había que cambiarlo todo, casi siempre dan un paso para atrás...

La práctica hace al maestro, y creo que desde hace algún tiempo decidí que era mejor oir consejo de otros antes de hablar, decidir o actuar...

A ver que hace la reina en el devenir de la serie... 

domingo, 22 de marzo de 2020

La Vida en Tiempo de Coronavirus

En Guatemala hemos estado viviendo desde hace una semana en aislamiento.

Yo lo hice por mis padre, ellos son de la tercera edad y son un grupo vulnerable.  Hay gente que no lo puede hacer porque tiene que trabajar en su día a día.

Creo que esto del aislamiento es un privilegio de muy pocos, pero que debemos hacerlo para frenar todo esto.

Desde hoy hay toque de queda de 12 horas en el día durante 8 días... En las calles no se oían ningún sonido de carros o motos, de repente sonaba una sirena y si sales a oir en el patio, el aire se oye tan presente..

Este tiempo nos ha hecho hablar más entre los que vivimos en casa, nos ha hecho pensar el uno por el otro, algo que creo que habíamos perdido por mucho tiempo.

A un amigo le dije:  Dios prometió no destruirnos con un diluvio, pero aseguró que nos iba a jalar las orejas bien fuerte... creo que ahora todos estamos pensando, leyendo y rectificando algunos caminos que no debíamos de tomar...

Espero ver después de este tiempo personas renovadas y valorando más lo que tenemos en el día a día...

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Mis miedos

En estos últimos meses he ido a terapia con una psicóloga.  Con ella he enfrentado mis más tristes recuerdos, como también mis más grandes miedos.

Ella me decía que los miedos más grandes pueden ser quitados, si los transformo y si el pasado deja de resonar en esos miedos.

Hoy precisamente, tenía que ensayar unas piezas de canto.  Pero tenía duda sobre algunas notas, así que fui al teclado que hay en casa.  En la casa siempre ha habido un teclado, siempre, nunca he pensado en mi casa sin un instrumento musical.

Y aquí viene el miedo: Desde muy chica empecé a tomar clases de piano con mi mamá. Ella una pianista formada a la antigua, con partituras y lectura eficaz.  Yo un poco distraída y un oído increíble, que hizo que mi encuentro con las partituras fueran un desastre y dejara el piano a temprana edad, por la falta de lectura y consistencia.

Después de dejar el piano en mi niñez, siempre pararme frente a uno me daba miedo y hasta un poco de pereza.  Nunca regresé a sentarme en uno, o tal vez solo para rectificar algunas notas al momento de cantar.  ¿Cuál era el miedo?  Siempre mi miedo fue a equivocarme en alguna nota, a quedarme sola repasando y no avanzar, miedo a que me pusieran una partitura y no la pudiera leer, pero con solo oirla la podía tocar...

Hoy el desafío de rectificar esas notas... Me senté y toqué las notas... Me quedé sentada ahí de frente al piano y empecé a hacer la escala de notas... mis dedos todos tullidos, la memoria oxidada de como iban los dedos después de Sol... seguí sentada e insistí en repasar los dedos... seguí tocando y una nota me llevó a otra, un acorde a otro y de repente me vi tocando (oxidadamente) pero tocando otra vez...

Ya no tenía miedo y no tenía esa penita de confundirme, o no saber leer las notas que tocaba.  Creo que hasta sentí bastante libertad y desahogo al tocar.

Y bueno este solo es uno de los tanto miedos... pero con este simple ejemplo puedo contarles que poco a poco voy trabajando en miedos grandes, como miedos absurdos que tengo en la vida...


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jueves, 6 de septiembre de 2018

que simple es se amig@

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Que bueno es tener un amig@ con la cual conversar, tomar un café, reir, divertirse, hacer planes. 

Lo fantástico de tener un amig@ con quien hacer estas cosas es que puedes aprender de el o ella, puedes comparar pensamientos, puedes ser comprendido y no juzgado, y si está en desacuerdo te lo dice sin ánimo de ofender o sentirse más que tu.

La amistad te ayuda a crecer! La variedad de amigos te ayuda a comprender. El tiempo con los amigos te hace ser paciente. Los problemas que se comparten te ayuda a pensar más en los demás que en ti mismo. La amistad genuina te hace desprenderte de tu egocentrismo dar a otros lo que tienes.

Los viajes con los amigos te ayuda a darte cuenta que no todos son como tu, que tiene costumbres y culturas diferentes. La amistad te hace abrir tu mente.

La amistad real nunca desaparece. Puede debilitarse, pero nunca perece. Siempre con una plática . Con un correo, un mensajito, una llamada o un encuentro inesperado puedes restaurar años de 0 comunicación

Amo el compartir con mis amigos. Amo encontrar amigos y recordar viejos tiempos. Amo tener amigos que Dios ha puesto en mi camino.

domingo, 20 de agosto de 2017

El deseo de servir

Desde hace unos meses he estado ayudando o compartiendo con una comunidad en riesgo cerca de mi casa, con unos amigos de la iglesia. 

El domingo pasado llegó el mensaje de cada mes, que dice:  Nydia! el próximo domingo nos toca ir a Betania, ¿te apuntas?

Hay meses que digo, Si!!! Hay meses que fijo ando de viaje y no puedo, y hay meses que pienso y pienso o a veces no pienso tanto y digo: hoy no, tengo que... 

Esta semana fue una de esas de pensar... Leí el mensaje el domingo, pensé: aaaajjjjj, no he ido a la iglesia, y necesito recibir en lugar de dar (gran clishe),  lo dejé pensar un día... Al siguiente día pensé:  aaaayyy que pereza levantarme temprano e ir con los niños. Luego el martes pensé:  mala onda yo, que no quiero ir a ayudar a aquellos... Pero el miércoles, mi corazón estaba impaciente, mi espíritu creo más que el corazón... pensé y pensé toda esa mañana y con poca convicción dije:  Si voy. 

En la noche pensé:  por qué dije que si iba... si necesito descansar y recibir.  Pero cada vez me convencía más de que algo iba a pasar.  El jueves llega un mensaje con la lección que se tenía que dar, No hay vuelta atrás dije. 

La pereza y las ganas de no ir seguían, pero había ya una convicción de que tenía que ir, la cual me hizo no decir:  mira mejor no... 

Este domingo fui a Betania al grupo de niños.  Para mi sorpresa solo eramos tres para 25 niños.  Aprendí mucho de los niños, de sus vidas.  Aprendí que ellos son niños y que muchos ya están viviendo como adultos.  Recordé que ellos son niños y que actúan como niños, no podemos hacerlos que actúen como grandes.  Recordé lo vulnerable que es ser niña y que las actitudes que reflejan las niñas, son las actitudes que ven de sus mamás o mujeres que ellas admiran.  Pensé mucho en la mamá de una niña que tiene mi edad y ya tenía cinco hijos, de los cuales tres estaban con nosotros, y que ella no tuvo las oportunidades que yo tuve, ni en cierta forma, tuvo la voluntad o la libre decisión de no tener hijos. 

Esto creo que caló mucho mi corazón.  Al terminar, me subí a mi carro y salí al bulevar principal, dejando poco a poco atrás la zona de riesgo y entrando a la zona privilegiada.  Pensé que muchos protestan y alegan por los oprimidos, por los que no tienen oportunidad, sede una posición y asiento privilegiado y eso no les hace darse cuenta de la realidad, no se dan cuenta que al momento de voltearse y seguir viviendo con las comodidades principales, le están dando la espalda a esos niños y niñas que "ayudan". 

Hoy me di cuenta que desde que me subí al carro, ya le había dado la espalda a esos niños que se quedaron en esa zona de riesgo y que muy probablemente seguiré viviendo una dicotomía nacional en mi vida, viviré con todas mis comodidades, mientras muchos de ellos no tienen ni para su cena esta noche. 

Pensé en lo mucho que decimos que el evangelio es para los oprimidos, pero nunca vamos a los oprimidos, preferimos que los oprimidos vengan, en lugar de gastar fuerzas en llegar a ellos.  Pienso en como nuestras actitudes de asistencialismo nos alejan cada vez más de esas personas, en lugar de unirnos y sentir esa compasión que Jesús tuvo.  

Pienso en que yo fui una oprimida y Jesús me rescató, me dio nueva vida.  Pero también pienso en cómo podemos ayudar a los oprimidos y que el espíritu nos guíe hacia ellos.  

Son muchos pensamientos, muchas preguntas, muchas cargas, que tal vez con el tiempo se vayan acomodando en la mente y lleven a una buena respuesta.  

Esta es una foto de la calle a donde vamos cada mes. 





martes, 11 de julio de 2017

30s, SOLTERA Y EXPLICANDO

Cada vez que me encuentro con alguien que conocí hace algún tiempo y sabe mi edad, hace la típica pregunta:  ¿Todavía estas soltera? y ¡sin pareja!, y muchos amigos (casados) me dicen:  Ya casate y tené hijos,  no esperés más ... Hay otras personas que poco a poco te van sacando la verdad de tu situación civil y muchos otros (hasta la familia)  aunque sea tené un hijo pues...

Y en este mes en todas partes he oido mucho hablar sobre este tema.  En su variedad de formas, desde lo bueno, lo malo y lo intermedio.

En la iglesia a la que voy IR,  estuvieron hablando sobre la soltería y lo que la Biblia decía sobre esto (aqui les dejo el link de esto:  http://iglesiareforma.org/predica).  Fue un oasis en medio del conflicto de:  ¿por qué estoy soltera ahora? o ¡ahora que estas en Guate vas a encontrar a alguien!.   La conclusión era:  Mi identidad está en el evangelio, no en lo que la sociedad en la que vivo.

Hace unos días un amigo ya grande y muy sabio me dijo:  ¿Tienes hijos, novio o estas casada? Y yo le dije:  No, soltera sin compromisos, jajajajaja.   El me dijo:  perdón no quería incomodarte (vio lo sarcástico de mi respuesta).  Pero ahora hay muchas más personas solteras, que están viviendo muy bien así como están, aunque dejame decirte que he visto que cada vez encuentro a más hombres inmaduros que no quieren tener ninguna responsabilidad.  Yo en mi mente:  Y no sabes a cuántos más me he encontrado yo...

Una semana después me encontré con una amiga, que es soltera y ya está en sus 40.  Hablando de todo un poco salió el tema de la soltería y le pregunté:  ¿Ya has decidido quedarte soltera?  Ella me dijo con mucha paz:  No, todavía no lo he decidido, lo que si he decidido es que Jesús sea mi sustento en esta etapa de soltería.

La paz con lo que lo dijo me llenó totalmente... Y ahí dejé mi bolsón que cargaba con esa pregunta: ¿A qué hora voy a encontrar a alguien? aunque el bolsón estaba ya bastante ligero.

Sigo esperando y conociendo gente, sigo con la esperanza de encontrar a alguien que quiera pasar la vida juntos, sigo dándome cuenta de mis errores y creciendo en varias cosas que necesito cambiar, sigo haciendo planes para el futura tanto como soltera como también pensando que en algún momento voy a compartir estos planes con alguien, sigo esperando en el Señor que Él hará su voluntad.  Pero también sigo en mis treintas y dando explicaciones, muchas veces explicaciones incómodas, como explicaciones secas y sin mayor información.

Sigo esperando, pero ya no me afano con tantas preguntas o pensando cada día en alguien en específico... Cristo es mi identidad y Cristo me sustenta en la vida, tenga o no tenga pareja, aunque haya días que lo cueste creer.

De modo que ustedes también están completos mediante la unión con Cristo, quien es la cabeza de todo gobernante y toda autoridad. Colosenses 2.10

Los que todos ven en la soltería... jajajaja.


domingo, 2 de julio de 2017

PUERTAS ABIERTAS...

Abrir esta puerta es como abrirme a mi misma
Abrir mis más profundos deseos malvados
Abrir los pensamientos más deseables del hombre
Abrir los sentimientos que afloran la piel.

Pero abrir esta puerta es también ponerme a pensar
Recordar cuando abri esta puerta
Pensar en lo malo de abrirla
Mitigar los deseos del corazón
Utilizar la razón antes que los sentimientos.

Abrir esta puerta es no sentir nada

miércoles, 11 de febrero de 2015

MIEDOS DE LA VIDA

Y días como hoy me invade el miedo sobre el futuro.
¿Qué vendrá?
¿Las decisiones que estoy tomando serán las correctas?
¿Qué de Dios?
pero y ¿si ya me cansé?
¡no tengo experiencia!

Odio estos días, no le encuentro sentido al día.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Se están muriendo los papás.

En estos últimos tres meses los papás y mamás de amigos y amigas muy cercanos han muerto.  Algunos ya podíamos pensar en que podía pasar en algún momento, en otros fue una sorpresa recibir la noticia.

Esto me hizo pensar y darme cuenta que mis papás ya están llegando a una edad que su salud es vulnerable.  Pienso en el momento en el que me tocará decirle adiós a mis querido papás.

Pienso que el tiempo ya no es tan distante.  Antes mi papá decía que quería llegar a los 75 años.  Nosotros solo nos reíamos y mirábamos esos años muy lejos.  Ahora mi papá tiene 72 y veo el tiempo pasar tan rápido que creo que ese tiempo poco a poco se está acercando.

Lo que creo que mi mente y mi vida también tratan es de disfrutar este tiempo aunque un poco lejos, disfrutar el tiempo con mis papás.   Muchos creo que no entienden el por qué de mi comportamiento en algunas situaciones, pero todo esto me ha llevado a querer estar con ellos lo más que pueda, aunque muchas veces no se pueda, pero disfrutar de su compañía y sus vidas.

Cuando alguno de ellos falten no se como reaccionaré.  He visto a mis amigos (as) sumidas en tristeza, pero con esperanza.  

Solo Dios sabe nuestro tiempo en esta tierra.  Mientras esto pase, seguiré disfrutando esta dicha de los padres.  

miércoles, 5 de noviembre de 2014

delgada te ves más bonita

Una amiga me dijo esto cuando le dije que no me reconcía en una foto, que pensaba que era otra persona.

Ella me contestó:  Ahora que estas más delgada te ves más bonita.

¿Quién pone los parámetros para que te sintas bonita o no?  ¿Seré más bonita bajando de peso? ¿Qué define la hermosura de una persona?

Yo le contesté:  Yo soy bonita, no necesito ser más bonita o menos bonita.

Creo que mi conflicto con mi apariencia empezó en la adolescencia, donde mi cuerpo cambió completamente.  De ahí en adelante tuve un gran complejo con mi peso y mi forma de verme y como otros me veían y me criticaban.

Ahora ya de grande creo que ese pequeño demonio ya ha ido disminuyendo, aunque en algunas circunstancias aparece.

Pero he aprendido que no debo valorarme por cuanto peso, por como me valoran los otros.  Es cierto trato de hacer ejercicio y comer mejor de un tiempo para acá, pero es por el bien de mi salud, no tanto porque quiero bajar de peso y verme "hermosa".

Tal vez mi amiga no me lo dijo por reprocharme o decirme que antes no me veía bien.  Tal vez es solo una palabra cliché.  Pero muchas veces esas palabras o frases hacen que muchas personas vivamos atormentadas por nuestro peso o por no vernos como los más delgados.

Lo cierto es que creo que debemos quitarnos de la mente eso de si estas delgada sos bonita y si no, no lo estas tanto.  Debemos también repensar lo que decimos a otros, quitarnos esas frases que todos repiten o que nos enseñaron los grandes.

Y ante todo respetar el aspecto de alguien y animarlo a tener una vida y una autoestima saludable.




domingo, 24 de agosto de 2014

CARGANDO EL BOLSÓN

Y aquí una semana después me veo ya con el bolsón abajo.

La semana pasada fue una semana intensa. Entre un concierto a las puertas del fin de semana, con un grupo al cual hay que cuidar, una forma de ingresos que hay que probar y varios problemas en la oficina; el bolsón se iba llenando más cada día.

Fuimos a promocionar el evento del fin de semana y cuando empezamos a caminar sentía esa sensación de ir cargando un bolsón con libros muy pesado.  esa sensación de cuando sales del colegio y vas de regreso a casa siendo viernes. 

Me sentía tan pesada la espalda que me costaba aún caminar rápido, la cual es mi costumbre.  Al seguir caminando sentía que el bolsón iba perdiendo peso, pero al momento de alguna llamada, se volvía a llenar.

En esos días fui a visitar a una amiga que esta muy enferma de cáncer.   Hace más o menos dos meses la vi en la carrera contra el cáncer de mama.  Llegó porque sabia que yo iba a correr y me dijo : quiero llegar a apoyarte aunque no pueda correr o caminar. Ella estaba muy bien, me contó como el doctor estaba tan maravillado por lo que estaba sucediendo en su cuerpo. Ahora que la fui a ver, estaba en condiciones físicas muy mal, pero con un espíritu no vencido.

Hablamos por un momento y ella me dijo: te ves muy cansada, te veo agotada. Yo le dije: si, he estado cargando un bolsón de penas y presiones durante estas semanas.

Y muy confiada me dijo:  y ¿por qué no le has dado tus cargas a nuestro Padre? Recordá en quien creemos. Viéndola a ella ahí sentada y con un aspecto que me hacia rodar las lágrimas y alentándome a confiar en Dios. Mi corazón se estremeció y me dije: yo estando "bien" de salud y no he confiado en mi Padre y ella ahí confiado, pasando grandes dificultades en su cuerpo con todas su fuerzas confiando en Él.

Me sentí tan mal, pero me sentí tranquila al recordar que alguien más podía llevar ese bolsón tan pesado. De ese día hasta que terminó la semana pude sentir que Dios me quito esa carga grande en  mi espalda. Ya yo reaccionaba de otra forma a lo que pasaba y se lo entregaba todo a Dios. Ya no quise llevar sola el bolsón.

Fue una gran lección de vida que ese día entendí, claro somos humanos y regresamos al mismo estado en algún momento, pero creo que ahora puedo recordar más rápido a quien darle mis cargas. 


miércoles, 13 de agosto de 2014

Venga tu reino.

Que tan especial fue el hecho que Jesús no dejara solo el venga tu reino y completarlo con: hagase tu voluntad.

Se que para nosotros como humanos es difícil decir esto.  Pero al momento de decirlo creo que nos humillamos y reconocemos que no está en nuestras manos el que se haga o no se hagan las cosas.

Hace unos dias un amigo oraba por una amiga, en su oración dijo: venga tu reino Señor y sánala.  Al momento que el dijo Venga tu reino a mi se me salió decir hagase tu voluntad, en ese momento de claridad no lo decia porque me lo memorice asi, sino porque en realidad deseaba y deseo que se haga su voluntad.

En momentos dificiles se que queremos aferrarnos a la vida o a cosas perfectas.  Claro yo quiero que ella se sane, pero no se lo que Dios tiene preparado para ella. En cierto momento creo que debemos dejar que Dios actue y no imponer nuestra voluntad.

Solo trato de reflexionar en como pedimos, y como se refleja nuestra naturaleza en nuestras oraciones, y como queremos interferir en los planes de Dios. Hace unos dias aprendi que la oración no debe girar en mi problema sino en Cristo.

¿Cómo esto nos hace concientes de nuestra vulnerabilidad en Dios?

viernes, 9 de mayo de 2014

15 años de recuerdos.

15 años de recuerdos no se puede decir fácilmente en esta etapa de la vida.  creo que ya pesa decir esa cifra y recordar algo como lo que vivimos ayer.

¡¡¡15 años, 15 años!!!

Ayer en la noche el grupo nacional más popular de mi adolescencia toco un acústico. Claro, ha estado tocando desde ya hace dos años desde su reencuentro, pero:  ¿Quién se iba a perder un acústico de su banda preferida?  Creo que la banda también lo presentía así.  No fue la misma dinámica que un concierto gratis que ahora dan.  Fue una presentación entregada a la fanaticada de hace 15 años.

Cuando entré vi gente conocida,  modas parecidas a las mías y una generación que estaba presente y representada por más de la mitad del lugar. Claro también había gente que nunca jamás había visto en mi vida y adolescentes que habían llegado a oir a los que reaparecieron hace dos años.

Disfrutamos demasiado el concierto, tanto fue así que se nos hizo poco el tiempo.

Pero nos dimos cuenta  de varias cosas:

- Moshar ya no nos dan ganas:  Hace 15 años empezaba a sonar la banda y empezábamos a saltar y a ver como nos organizábamos para que a las mujeres no nos dieran golpes los hombres. Ahora todos muy propios sentados en sus butacas y solo moviendo nuestras cabezas al ritmo de la música.

- Comportamientos diferentes:  Hace 15 años solo nos importaba oír la música y bailar al son de ella, movernos sin importar lo que los demás dijeran (cosa que muy poco sucedía, todos nos movíamos a nuestra forma).  Ahora ya todos tranquilos y criticando de forma objetiva el concierto.  ¿¿¿¡¡¡cuándo hacerlo a medio concierto hace 15 años!!!???

- Pedimos justicia:  al momento que el grupo dijo que terminaba su presentación, todos los de nuestra época nos quedamos sentados y gritando:  otra, otra.  Los más chicos se levantaron y se fueron.  Estuvimos casi 10 minutos esperando a que salieran a cantar otra y gritando.

-  Fotos y videos:  La tecnología nos ha absorbido.  Hace 15 años nadie tenía si quiera una cámara  análoga para tomar fotos, eran muy pocos los que llevaban una cámara pequeña de rollo que era de su papá o mamá, jajajaja. Ahora todos con sus celulares capturando esos recuerdos con fotos y videos,  ¡¿cuando en nuestro tiempo hacer eso?!.  Solo en nuestras mentes quedaban grabados esos recuerdos, aaaaaahhhhh recuerdos de juventud.

- La música trasciende generaciones:  dos jóvenes adultos llevaban a su primito, este tenía como 11 años,  y el sin necesidad de ver a otros se  movia y cantaba al son de la música.  También gente que ahora tiene hijos, los llevó a ver este concierto histórico. La música pasará de mano a mano por las generaciones.

- Nuestra forma de hablar:  tenía a mi par dos chavos que no pasaban de los 20, todo eran palabras soeces y sin sentido. A la otra par dos jóvenes adultos, hablando normalmente, se les iba una que otra palabra soez, pero no tantas como los chavitos que tenía a mi otra par.  ¡¡Cómo han degradado nuestro lenguaje y forma de pensamiento!!

- La esencia:  aunque el concierto era acústico, la esencia seguía siendo la misma.  No importaba que arreglos le habían hecho, todo se oía como hace 15 años.

- El tiempo pasa:  cuando vi a mi alrededor, ya todos somos profesionales y con otras vidas y como dijo el vocalista de la banda, nos reencontramos con los mismos patojos, con las mismas ganas, pero con otras responsabilidades.  Patojos trabajadores: ¡¡¡disfruten el concierto!!!

Fue divertido estar ahí.  Valió la pena viajar tres horas para oirlos.  Fue en un momento como viajar por el tiempo y sentirnos en la bodeguita, en la plaza de toros, en el estadio del ejército, en la U o en algún lugar de Guate oyendo a estos mismos amigos de la vida.

BOHEMIA SUBURBANA!!!!  siempre seras parte de nuestras vidas.








jueves, 10 de abril de 2014

una ficha pisadita

Hoy estaba esperando el bus enfrente de la U.
Es temporada de Huelga, así que los "compañeros" estaban pidiendo su respectiva talacha, que fue prohibida hace más de 10 años, en la calle.

Me senté en la parada para esperar mi bus y los encapuchados pidiendo dinero con bates y deteniendo a cada carro para que les dieran dinero.

En eso unas chicas de un colegio pasaron cerca de mi, unas adolescentes que lo más que tendrían eran 15 años.  Los encapuchados se dieron cuenta que ellas estaban pasando y uno de ellos, el más "valiente", le grita:  Una ficha pisadita, vení que aquí te doy tu regalo.

Las chicas se sonrojaron y se empezaron a reir y a cuchuchearse entre ellas.  Se pararon y por un momento pensé que de veras le iban a dar dinero.

En ese momento, pensé, quién es el pisadx:  El encapuchado por decirle así a una mujer y por su lujuria absurda, la chava por dejarse decir pisadita o la ficha por llamarla pisadita, jajajja.

Bueno, el asunto es que eran unas niñas y esos malandros con deseos idiotas solo por ser mujeres.

Me dieron muchas ganas de darle un batazo en la cabeza y decirle:  El pisado sos vos, por ignorante, descarado e idiota.

Odio que un hombre nos denigre con sus palabras, con sus miradas, con sus acciones, con su forma de tratarnos, con sus manos, con tantas cosas. 


El día que caí profundo

 Después de una ruptura todo puede pasar.  Desde que te valga madre y seguir la vida, tristear un poquito y ya, sentirte de lo peor y lo que...