un suspiro que se fue.

Un suspiro que se fue :Facundo Cabral.

Una noche llegó mi hermano con un cassette del nuevo disco en vivo de un señor, que según mis hermanos era bueno. En ese tiempo tenía como unos 10 años, ¡que sabía yo!, jejejeje. Lo puso en la grabadora y empezó a correr la cinta, era el disco lo Cortez no quita lo Cabral. Los diálogos me daban risa y la música pues, para oír el siguiente diálogo me esperaba la canción para oír el otro diálogo.

Y así, pasé muchos años, robándole por un ratito el cassette a mi hermano para volver a oír los diálogos que tanto me gustaban, pero eso conllevaba oír las canciones. Pasaba el tiempo y cada vez le encontraba más sentido a las canciones con los diálogos. Siempre decía que bueno ese señor, conoce mucho de la vida.

Cada vez que lo oía era un cátedra de historia, geografía, filosofía o estilo de vida y muchas veces para aprenderme uno que otro chistesito.

Luego lo olvidé y de vez en cuando encontraba el cassette y me ponía a escucharlo y captar nuevas ideas que tal vez años atrás no entendía. Me reencontré con don Facundo Cabral en la Univesidad, y ahí fue donde me apegué a ese Cantor de la Vida, descubriendo más discos, más diálogos, más música con sentido.

Los amigos que me conocen bien saben que soy una admiradora de la Trova y una, tal vez no fiel seguidora, pero seguidora. Muchos me dicen al entrar a mi oficina o a mi carro, otra vez trova :S, jajajajaja, pero es música con sentido, te deja pensamiento, te hace analizar. En estos meses una amiga entró a mi oficina y cuando puso atención a lo que oía, me dijo: viene Facundo Cabral en julio! y yo le dije si tuviera dinero fuera. y se quedó ahí.

Un día después de su concierto me entero por otro amigo que a pocos minutos de donde estábamos estaba mi querido cantante muerto.

Fue impactante, fue frustrante, fue triste, no sabía como reaccionar.

Fue triste la noticia, pero creo que lo que más dolió fue que muriera en mi país y de esa forma. Repudié el hecho, repudié las autoridades, repudié el presente que vivimos, repudié la ansias de poder que se vive ahora en mi país.

Un asesinato oscuro de una persona que era transparente. Un hecho que muchas veces Cabral denunció en sus conciertos, canciones, diálogos.

Odio la maldad, odio la frialdad de matar a otra persona, odio la maldad que ronda no solo aquí en Guatemala, sino la maldad de todo el mundo.

Y creo que Cabral también, aunque el estaba dispuesto a morir en cualquier momento en cualquier lugar, y en su vida lideraban las palabras: Libertad y Felicidad.

Después de este hecho nos hicimos la pregunta con mis amigos: ¿por qué le damos relevancia a una persona pública, es cierto nos duele, pero por qué no tomamos esa relevancia con cada muerto que tenemos cada día?, a una conclusión que llegamos fue que ya estamos desensibilizados a lo que le pase a nuestros compatriotas, pero reaccionamos de diferente manera cuando le pasa eso mismo a alguien del exterior.

Todos debemos construir un mejor país con nuestras acciones y que esas mejores acciones se reflejen en nuestro entorno, en nuestro pensamiento, en nuestra educación, en nuestro país.

Hay tanto que decir, tanto que debatir, tanto que compartir.

Y al pasar este fin de semana en mi mente empezó a cantar esa canción de la Negra Sosa, si se calla el cantor calla la vida porque la vida, la vida misma es todo un canto.

Siempre recordaré a este gran cantor de la vida y siempre recordaré que fue uno de los pocos que me han hecho reaccionar a defender mi pensamiento y que el oficio de cantor es tarea venturosa, para el sediento la copla, es el agua milagrosa.

Sigamos siendo cantores de la vida y la libertad, y si las conoces de verdad siguela cantando y compartiéndola.

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